HISTORIAS "AVENTURA SABROSA"Les pedimos que nos contaran sus historias más sabrosas, ¡y sí que las contaron! Aquí están las mejores aventuras sabrosas, para que las disfrute. Porque con Peptosí, está cubierto.* | ||||
| Fue durante un viaje especial a San Antonio, Texas, que mi viejo y querido amigo Pepto-Bismol ¡me salvó una vez más! Mi hijo recientemente se graduó en entrenamiento militar básico. Comí por demás en esos pocos días que estuvimos allí; ¡mi estómago estaba a punto de estallar! —Lisa Comí un poco de spaghetti picante. La salsa era ácida y no estoy acostumbrada a las comidas condimentadas o picantes y por eso, lógicamente, no me cayó bien. Necesitaba alivio rápido, entonces recurrí a Pepto. ¡Qué alivio tan dulce! —Lia Cada vez que viajo al Caribe o al sur de la frontera, me llevo a Pepto-Bismol. Por alguna razón, al cabo de unos días de tanto comer, ¡mi estómago pide auxilio! —Gayle
Mi familia y yo pasamos una semana en Aruba. Se nos fue la mano en una parrillada brasileña. Primero, la barra de ensaladas, que era monstruosa e incluía carnes, quesos, verduras, etc. Luego, todos nos devoramos entre siete y ocho platos diferentes de carne. Después de la cena, ¡todos nos recuperamos con Pepto! —Mike Estuve en Pecos Wilderness, Nuevo México, durante seis meses. Teníamos alimentos básicos, pero mayormente debíamos comer los frutos de la tierra. Una de las comidas más frecuentes eran las ardillas; la peor comida era el puercoespín. Era algo duro, de sabor fuerte, y para nada mi favorito. ¡Necesitaba mi Pepto! —Sarah Como mi esposo y yo somos adictos a la comida, decidimos irnos a NYC en nuestra luna de miel. El primer día que llegamos, mi esposo excedió un poco los límites comiendo comida coreana, india, italiana y china. Gracias a Pepto de Cereza, pudimos disfrutar de nuestra luna de miel. —Shahla
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